Sociedad y Generales

por

 

Mercedes Giangrande

 

Artículos atemporales

Junio

Mercedes nos hace reflexionar a través de sus opiniones. La familia, los niños, los adolescentes y la sociedad están contenidos, a través de sus textos,  en una actualidad preocupante. Sus relatos expresados en primera persona hablan de una mujer involucrada con el compromiso cotidiano .

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Viernes 17 de Junio de 2011

Convivencia

 Somos conscientes que los hábitos existen por lo tanto deben respetarse, además fuimos educados para que se cumplan. Deseamos vernos presentables dado que nos estimula y mejora nuestra autoestima.
Es de destacar que debemos priorizar el estado de nuestro cuerpo. ¿Cómo lo logramos? A través del aseo del mismo. Pensemos que cuando nos sentimos agotados, fatigados o quizás atravesamos un estado gripal un baño nos alivia.
En esos días de verano cuando nos despertamos pensamos en nuestra ducha dado que sabemos que nos va a reanimar. Como así también en el invierno por las mañanas, momento en que nos cuesta salir de la cama para iniciar una nueva jornada, ese baño calentito nos provoca el mismo efecto.
Si realizamos un baño de inmersión disfrutaremos del agua alcanzando serenidad, si tenemos la posibilidad de agregarle sales hará que nuestra energía cambie, transformándose ésta en positiva. Hasta el momento hemos pensado únicamente en nosotros.
Así mismo debemos tener en cuenta que no estamos solos, que convivimos con un sin número de personas. Con nuestra familia, compañeros de trabajo, como así también viajamos en colectivos, subtes, taxis o ingresamos a oficinas, supermercados, etc.
Si todos mantenemos este hábito tan importante como es “la higiene”, lograremos un ambiente confortable, brindándonos seguridad en nuestro acercamiento hacia los demás. Tengamos en cuenta que no sólo una buena prenda hace que nos destaquemos, puede ser un vestuario que hayamos utilizado el cual lavado y planchado sumado a un buen baño nos hará brillar.
El secreto de una buena convivencia parte de nosotros, teniendo en cuenta los modales, gestos, cómo nos expresamos, destinando un lugar de importancia a nuestro aseo personal.

Miércoles 29 de Junio de 2011

Mitad de Año

Generalmente nos ocupamos de reunirnos con nuestros familiares o amigos para celebrar fin de año y esperar reunidos el comienzo de otro al que le dedicamos nuestras ilusiones, esperanzas y futuros éxitos. Pensamos en qué comeremos, cómo presentaremos la mesa, cómo nos vestiremos y los que conservan la vieja costumbre preparan las doce uvas para las veinticuatro, solicitando un deseo por cada mes del año que se aproxima, sumándole colocarse los zapatos al revés. No olvidar lucir una prenda de color blanco, esperanzados en que nos ayudará a pasar un mejor año.
De todos modos nada se pierde con realizar todas esas tradiciones que datan de tiempo atrás, las que con tanto entusiasmo las llevamos a cabo.
No obstante, nos detuvimos a pensar el motivo por el cual no celebramos “La mitad del año”. A mi entender es una manera de acortarlo, tomar un respiro y renovar nuestras energías para continuar con el segundo ciclo, al que por lo general llegamos agotados.
Deberíamos incluir esta fecha en nuestro calendario festivo, sin pretender feriado alguno. Reemplazar el árbol por otros adornos adecuados a la ocasión utilizando nuestra imaginación. La reunión la podemos llevar a cabo en nuestra casa, en casa de amigos o en un restaurant, cada uno puede elegir. Se me ocurre confeccionar suvenires para que cada uno de los participantes conserve un recuerdo de la fiesta.
Preparar comidas acordes a la fecha no como en fin de año que copiamos las costumbres europeas las que para nada se asemejan a la alimentación de la estación por la que transitamos.
¿Qué les parece si difundimos esta idea?
30 de Junio
¡Mitad de Año!

Cada uno le pondrá el nombre que prefiera, no obstante la fecha ha de ser el 30 de junio por la noche y recibir reunidos el 1º de Julio. No tiene por qué ser una comida onerosa, algo sencillo, una linda y divertida mesa, podemos adicionarle algunas velas, flores, corre por nuestra cuenta.
Cada uno debe dejar volar la imaginación, no nos arrepentiremos de esta ocurrencia, la que nos hará dejar de lado por un momento nuestras obligaciones y tal vez preocupaciones.
Les deseo a todos un buen comienzo del segundo semestre del año.


Jueves 09 de Junio de 2011

Miedo

Actuar bajo presión, trabajar por necesidad, por circunstancias obviamente que todos conocemos. Es más agradecer tener trabajo, no obstante debemos recordarnos que somos seres humanos y como tal debemos ser tratados.
Cuando desarrollamos actividades en donde el número de personal es muy importante, más complejo se hace la comunicación como así también la convivencia. Lo más indicado es el saludo al ingresar y durante el desarrollo de la jornada hablar lo necesario.
Reconocemos que las presiones vienen desde la cúpula y así descienden hasta llegar a nuestro puesto de trabajo. En beneficio de nuestra salud física y mental debemos iniciar la jornada con la mejor predisposición. Si recurrimos al término compañerismo no existe, cada uno se ocupa de cuidar su actividad, dentro de su vocabulario se desconoce la palabra ayudar.
La forma de comunicación es otro detalle de gran importancia dado que el respeto no existe, es tan grande el temor de realizar algo mal, que la tensión aumenta. El clima es cada vez más denso, esto impide el diálogo transformándose en gritos. Creen erróneamente que si se expresan de ese modo se los comprende mejor e imponen su autoridad, desconociendo que así demuestran su grado de ignorancia.
Cuando uno ha crecido mentalmente y logra observar esta situación desde otro ángulo, es decir ser un espectador se lamenta de la triste y dramática escena que se desarrolla sabiendo que se generan diferentes clases de enfermedades en cada uno de estos integrantes, dado que de alguna forma se produce el desahogo.
El desgaste de energía negativa que derrochan es tal que por momentos salpica está en uno correrse, sin embargo hay días en que el damnificado es uno mismo resultando inevitable que se nos deslice alguna lágrima.

Sábado 25 de Junio de 2011

Ánimo

Hay momentos en nuestras vidas en que nos sentimos contentos dado que consideramos haber hecho lo correcto. Nos ocupamos de nuestros hijos de su desarrollo como así también del resto de las actividades que toda mujer debe realizar: como la tarea de trabajar fuera de la casa. Quizás más horas de lo correcto ya que la vida se nos presentó de ese modo.
Jamás nos quejamos, muy por el contrario agradecemos día a día tener la posibilidad de trabajar. Jamás se nos ocurrió que nos reclamarían la cantidad de horas que estábamos fuera de casa o nuestra rutina de trabajo.
Este reclamo no ocurrió de inmediato, nuestros hijos crecieron creyendo nosotros que se sentían bien y que entendían el porqué permanecíamos tantas horas trabajando. No obstante jamás dejamos de dedicarles el tiempo que era necesario ya sea para ayudarlos con sus tareas escolares, contarles un cuento antes de ir a descansar, el asistir a un acto escolar, irlos a buscar a la casa de algún amigo o compartir algún juego. Durante su adolescencia intercambiar ideas, estar al tanto de sus salidas o a los lugares que acudían.
Entonces se preguntarán: si todo marchaba de este modo, en forma casi ordenada ¿cuál era la dificultad? Esta se presentaba y hasta hoy en día continúa por la forma en que se desarrolla nuestra actividad laboral.
Por lo general en la mayoría de las empresas se trabaja de lunes a viernes, a lo sumo el día sábado, siendo el día de descanso el domingo, en donde la familia comparte con más calma lo acontecido durante la semana. Momento acompañado por un desayuno, un almuerzo o una rica merienda en familia, dado que la cena jamás dejamos de compartirla.
En los casos en donde se presta un servicio no siempre el día de descanso es el mismo, este va rotando, por lo tanto cuando uno está en la casa el resto de los integrantes del hogar acuden a sus obligaciones. Podemos compartir el desayuno pero no así el almuerzo, cuando son pequeños acompañarlos hasta el colegio.
Hoy nuestros hijos crecieron no obstante recuerdan aquellos días en que sus amigos estaban con sus padres y ellos ansiosos aguardaban nuestra llegada, la situación no ha cambiado: esperar para almorzar el día de navidad o el comienzo de año como otras tantas fechas que se llevan a cabo modificando los horarios.
No faltan sus pedidos desde un lugar muy tierno en donde nos preguntan: Algún día formaremos una familia con horarios normales? Ocultando nuestro nudo en la garganta nuestra respuesta es: la actividad laboral que realizamos se desarrolla de este modo y no se puede modificar. No obstante nuestros hijos aceptando un tanto compungidos la respuesta, nos miman con un BESO el que nos da ÁNIMO para continuar.


Jueves 02 de Junio de 2011

La Gran Odisea:” Viajar en Colectivo”

Los que no poseemos movilidad propia claramente necesitamos de las líneas de transporte para trasladarnos, es comprensible que para el que realiza esta actividad resulta estresante dado que son varias las funciones que debe realizar a la vez.
De todos modos viajar no es tarea simple: llegamos a la parada del colectivo que nos corresponde, hacemos la fila con la mejor sonrisa, no todos se predispones del mismo modo más aun si el tiempo de espera aumenta.
Llega el colectivo obviamente la fila se transforma en un caracol en donde el orden se pierde, parece que la finalidad es encontrar un asiento, más que llegar al lugar de destino. El colectivo es solicitado en las distintas paradas de su recorrido en tanto los pasajeros se van acumulando, pasando de ser seres humanos a ganado. Las caras van cambiando y el diálogo se convierte en quejidos desagradables.
El humor del chofer el que en un comienzo buscaba el modo de ser cordial deja de serlo, el ambiente es cada vez más denso, se escuchan los ruidos de las ventanillas que nosotros mismos abrimos y cerramos con fastidio, el timbre que se utiliza para avisar que debemos descender del móvil se convierte en una chicharra y altera nuestros oídos. No faltan los empujones, tropiezos y pisotones, se entrelazan las miradas ya no con alegría sino con un dejo de estupor.
El malestar ha llegado a un punto álgido, lamentablemente para nuestro destino aun falta un trecho, intuimos que todo va a estallar. Si logramos ser un espectador de esta escena hemos crecido en nuestro comportamiento para con nuestros compañeros de viaje, caso contrario deberemos transitar un largo camino de aprendizaje.
Más allá de nuestros intentos de cordialidad, paciencia y convivencia aun en un medio de transporte, sería positivo que el viajar fuese más llevadero como así también confortable