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Sábado 25 de Diciembre de 2010
Fin de clases

Terminan las clases, por eso, comienza el bullicio y la alegría.
Quizás hasta madruguemos menos, o la casa tenga más vida dado que los niños
cubren todos los huecos con sus juegos y buen humor.
Los niños despliegan energía, por tal motivo les buscamos actividades para que
se entretengan y disfruten durante su descanso.
Los primeros días lo resolvemos dejándolos al cuidado de tíos, abuelos o amigos
nuestros; ya sea en la misma casa o trasladándonos a las de otros.
Sin embargo, pronto llega el momento en que todos tenemos obligaciones que
cumplir y no podemos estar al cuidado de los pequeños, a la vez por demasiado
cariño que reciban no es saludable que cada día estén al cuidado de una persona
diferente.
Pensamos en cómo resolverlo, tema que meses atrás veníamos pensando. Si
enviarlos a una colonia o contratar una persona para que esté con ellos en casa.
¿Cuál será la mejor de las opciones para los niños?
En la colonia se sociabilizan, conocen nuevos amigos, están al aire libre,
tienen la posibilidad de nadar o aprender en el caso que no sepan. Nos resta el
traslado, tendrá que ser en una combi para no agotarlos.
Todo este movimiento, esta revolución de ideas, se trata del primer año en que
la criatura tiene tres meses de vacaciones y todo nos resulta novedoso.
Nuestro hijo ha comenzado una nueva etapa, ha incursionado en la escuela
primaria, ha transcurrido un año donde cumplió con sus actividades y
obligaciones. ¡Bien merecido tiene este descanso!
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Viernes 05 de Noviembre de 2010
Charlas de familia

En la vida cotidiana nos resulta complicado encontrar el momento de reunión
familiar. Debido a las ocupaciones de cada integrante de la misma, ya sea por el
estudio, el trabajo, realizar algún deporte u otra actividad, sin dejar de lado
las tareas de la casa.
Vivimos corriendo, el tiempo nos resulta breve para compartirlo con nuestros
seres queridos, tal vez porque los horarios no nos coinciden o los días de
descanso son diferentes.
Nos decimos “buenos días”, “pasalo lindo”, “cuidate” o “a la noche nos vemos”.
Así transcurren los días, los meses, quizás sin darnos cuenta que nuestros hijos
van creciendo teniendo otras inquietudes. Las que no teníamos en nuestras
mentes.
Logramos ese encuentro tan anhelado, preparamos una cena diferente y hasta un
postre que a todos nos guste.
Nos sentamos, cada uno comenta cómo transcurrió su día, quizás alguno acote
“¡qué rica cena!” o “¡qué sabroso está el postre!”.
Palabra tras palabra, llegamos al tema de las VACACIONES, donde seguramente los
padres consideramos que éstas serán como todos los años: en familia. Dado que
nos tomamos el atrevimiento de pensar por todos, no por nosotros mismos.
Los jóvenes de la casa comentan que desean salir de vacaciones con sus amigos,
que en familia la pasan bien pero…les gustaría vivir nuevas experiencias.
De pronto los padres sentimos que nos dejan de lado, adoptamos una postura
seguramente egoísta, desde el amor, con la idea de que aún no tienen edad para
realizarlo.
Sentimos que hicimos algo mal en las últimas vacaciones y por tal motivo no
desean compartir esta etapa de descanso.
Indagamos si lo pasaron mal o si se aburrieron por qué no lo dijeron en su
momento y así modificarlo.
Realizamos un largo cuestionamiento que en realidad no conduce a nada y sin
querer cambiamos el tono de la charla tan agradable que habíamos iniciado.
Hemos ido tan de prisa durante el año, ocupándonos de todo, que no les falte
nada a ellos, llevar un orden en la casa, sin descubrir que nuestros hijos
crecen y que sus necesidades cambian.
No por ellos dejan de querernos, de extrañarnos, simplemente es que debemos
admitir que ya no son niños, son adolescentes.
Si nos sentimos seguros de haberles brindado amor, contención, firmeza aún en
los pequeños momentos que pasamos juntos, nada nos ha de preocupar.
Debemos darles la posibilidad de compartir las vacaciones con sus amigos.
Aceptar que tienen una vida propia, que no son de nuestra propiedad.
Del mismo modo que son responsables en sus estudios, actividades laborales o en
sus salidas, lo serán lejos nuestro.
Es comprensible que deseen viajar solos, como así también es el modo de
demostrarles que depositamos nuestra confianza en ellos, ¡nuestros hijos!
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Jueves 16 de Septiembre de 2010
La Naturaleza: Reina del
universo

La naturaleza
es inexplicable no entiende de razón, sólo se deja llevar. Es maravillosa, forma
parte de un todo, el que está compuesto por el hombre, la vida animal, la vida
vegetal, como así también las necesidades de cada uno de ellos.
Es incomparable, todo lo logra. Es mágica por su gran variedad de paisajes, los
que nos deleitan con sus imágenes. Cada uno de ellos cumple una función
determinada. Nos brindan alimentos aquellos que poseen tierras de las que nacen
hortalizas, vegetales, otros que están condicionados para el crecimiento de
árboles frutales, como así también las campiñas donde los animales tienen la
posibilidad de alimentarse o los bosques cubiertos de árboles de diferentes
especies acompañados por bellas flores.
Nos dibuja un cielo cubierto de estrellas que le hacen compañía a la luna
iluminando el campo, la ciudad o se transforma en nubes densas donde percibimos
figuras indescriptibles que deslizan gotas como si fueran lágrimas, es capaz de
seducirnos con el sol que nos alegra el día acariciándonos con su calor.
Es incontenible, las condiciones climáticas la hacen cambiar de estado de ánimo
y sin querer provoca estragos. Se entristece porque no desea ocasionarlos. Se
siente apabullada por el viento, imposible de manejar. Éste, un fenómeno
irascible quien se convierte en un monstruo arrasando con todo aquello que se le
presenta. Convierte las olas del río en figuras guerreras que ni aún con
máquinas de igual magnitud las podrían frenar, situación que sólo cesará en el
momento que este integrante de la naturaleza logre calmarse.
Como consecuencia de este episodio los daños son irreparables. Tanto el hombre,
como los animales, las plantas, los árboles, etc, se ven afectados.
Cómo reparar tanta pérdida! Si bien son objetos materiales el Ser Humano
desconoce una vida sin una casa y todo lo que implica la misma. Éste requiere de
agua para beber, higienizarse, lavar sus alimentos. De la luz para que funcionen
sus artefactos y movilizarse dentro de su medio. Del gas para preparar sus
comidas o calefaccionar su vivienda.
Servicios que cuando los tenemos no los valoramos y en el momento que estamos
privados de ellos, creemos estar en medio de una selva.
Reconocemos que por seguridad a esta circunstancia no los podemos disfrutar.
¿Nos detuvimos a pensar si esta circunstancia provocada por el viento tiene
solución?
Amamos la naturaleza y le damos el lugar que se merece, no obstante no logramos
impedir sentirnos perjudicados.
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jueves
15 de Julio de 2010
Niños

Quizás el tema de hoy no sea
una novedad para los argentinos, ya que a diario vemos niños en las calles. Sin
embargo, hago mención a los adultos que los utilizan para obtener mayor ventaja
y que la escena sea más conmovedora. Observándolos descubrí que estos individuos
cambian de niño con facilidad, como si fuesen objetos. Esta semana presencié una situación que me paralizó, un hombre de mediana edad,
acompañado por un bebé, ambos sobre la vereda. El pequeño, que no alcanzaba el
año, escaso de ropa, estaba depositado sobre un colchón o lo que quedaba de
éste, enmugrecido por la tierra de la calle y sin manta alguna. Noche cerrada,
donde el frío y el viento eran la vedette. Acepto que no tengan recursos, que las posibilidades de trabajar no existan.
Trabajo…otro tema candente. Es probable que no encuentren otra salida en su vida y que se sientan
marginados. Seguramente durante su niñez no han tenido afecto, educación o vaya
a saber cuáles fueron las circunstancias que los llevaron a esta situación. No obstante tolos los seres humanos poseemos nuestro instinto de protección, más
allá de la condición social. Nada justifica utilizar un niño como parte de un negocio. Niños sin infancia,
sin cariño, sin educación. Sería maravilloso ampliar los programas de educación y de trabajo para todas las
personas de la calle. Evitando de este modo que el futuro de esas criaturas sea
igual al de sus referentes, que obtengan la posibilidad de desarrollarse en un
ámbito cálido, de estudiar y lograr una vida merecedora. Forman parte de la sociedad y se merecen un lugar dentro de ella.
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Miércoles 09 de Junio de 2010
Pareja

Foto tustrucoscom
Qué entendemos por
“pareja” no es muy complejo interpretarlo. Puede ser par, dúo,
matrimonio. Nos ocuparemos de “pareja” como dos personas que
conviven, no importando su situación ante el registro civil.
La pareja debe ser
un vínculo de amor. Entenderse sólo con la mirada. El encontrar el
momento para compartir un té, un café. Que cada instante sea
agradable. Intercambiar opiniones aceptando como piensa el otro,
llegar a un acuerdo sin pretender cambiar a la persona que tenemos
al lado.
Aceptarlo con sus virtudes y sus
defectos. Entenderlo y admitir que nosotros no somos perfectos y que
también cometemos errores. Sosteniendo la confianza, la comprensión
y la contención. Alimentarla con pequeños detalles: una cena con
velas, un desayuno inesperado o con un dulce debajo de la almohada.
Quizás opinarán
que es el modelo de pareja perfecta, que es imposible llevar
adelante, sin embargo considero que este arquetipo se puede
alcanzar.
En la actualidad,
los motivos que afectan el bienestar de la convivencia son varios.
El más común es el factor económico. Al principio esta situación se
sostiene pero transcurrido el tiempo comenzamos a ser intolerantes,
nos cambia el humor dejando de lado aquel dulce debajo de la
almohada. Intentamos dialogar y nuestro enojo lo impide. De aquella
unión que formamos con sorpresas, atenciones y mimos, se transforma
en costumbre, se pierde el amor, todo se torna molesto, el mínimo
roce concluye en discusión, lamentablemente nos olvidamos del
respeto, no es palabra menor.
¿Qué hacer ante
esta situación? Es algo muy personal, la decisión la tomará cada
uno. Sea cual fuere ésta, lo importante es pensarla desde un lugar
adulto, sin lastimarse, ni lastimar, y como ya mencioné,
respetándose a uno mismo y así respetar al otro.
Obtengamos de cada experiencia lo
positivo, aunque esté en juego nuestro dolor, de este modo
creceremos no sólo emocionalmente, sino en todos los órdenes de
nuestra vida. Siempre se está a tiempo para madurar y sentirnos
seguros. Son pruebas que se
nos presentan en el camino y que debemos aprender a atravesar.
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Lunes 27 de Diciembre de 2010
Un sueño hecho realidad

Ella era una mujer independiente, así la habían
criado desde niña, desempeñándose en todo lo que estaba a su alcance.
La vida como es de suponer le había sonreído por momentos y otros los trataba de
sortear buscando la solución.
Su meta era formar una ¡gran familia. una pareja y su ilusión era concebir seis
hijos. Educarlos, enseñarles, darles lo mejor de sí. Proporcionarles estudios,
deportes, todo aquello que un niño o adolescente merece para un desarrollo
adecuado.
Contar con una casa, con habitaciones luminosas, un comedor con amplios
ventanales vestidos por cortinados imponentes. Una gran mesa con sillas acorde.
La infaltable cocina para ellos. Rodeada por un colorido jardín, el que
complementaba la decoración de la misma.
Ella no dejaba de pensar en esta idea, incluso hasta soñaba con ella. A la vez,
estudiaba y siempre estaba actualizada, tambièn trabajaba, tarea que le ocupaba
gran parte del día. Motivo por el cual no frecuentaba demasiadas reuniones.
El tiempo transcurrió, y su sueño no se concretaba. Hasta que su idea se
transformó en un proyecto: “crear un hogar para niños”.
Solicitó ayuda para llevar adelante su plan, la que obtuvo. Organizó un grupo
integrado por médicos pediatras, psicólogos, cocineros, maestros, babysitters,
un espacio amplio con aquel jardín que había soñado, ornamentado con juegos para
los niños.
Publicitó ese lugar y los niños comenzaron a llegar, algunos eran de la calle,
quienes se encontraban felices de tener un lugar para vivir, otros provenían de
padres quienes trabajaban demasiadas horas y no contaban con personas que
brindaran afecto a sus hijos mientras ellos se ausentaban.
Si bien el sueño de esa mujer, no se concretó concibiendo los seis hijos que
deseaba, se llevó a cabo estando al cuidado y transformándose en la principal
organizadora de ese hogar al que asistían tantos niños que jamás se hubiese
imaginado.
Algunos pasaban allí el día y otros vivían en él. Nuestra mujer se sintió muy
feliz de ese logro, el que cambió de un modo significativo su vida.
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Lunes 11 de Octubre de 2010
Juventud

Esta palabra
encierra a nuestros hijos, sobrinos y nietos. Los vimos nacer, nos sorprende que
el tiempo haya transcurrido de modo tan veloz, que ya no son aquellos niños que
llevábamos a la plaza a disfrutar de los juegos, la calesita o del globo que
elegían con una deliciosa sonrisa.
No sólo sus vidas han cambiado, sino también las nuestras, ya que compartimos
menos tiempo con ellos. Dado que pasan más horas dedicados al estudio y en sus
momentos libres desean estar con sus amigos. Nueva etapa a la que nos debemos de
adaptar y no siempre nos resulta fácil.
En el momento que desean salir, les decimos miles de recomendaciones con el fin
de que se cuiden. Dentro de esos consejos les reiteramos que confiamos en ellos
y que al atravesar la puerta de casa se muestren seguros y atentos.
Personalmente a mis hijos les digo que se cómo se comportan, que el tema que me
intranquiliza es el entorno.
Ese entorno que a diario encontramos en la calle formado por una sociedad
desconocida, violenta y expectante.
Lamentablemente los riesgos se suman, considero que es un tema de educación,
porque el maltratar a un ser humano adueñándose de sus pertenencias o terminando
con su vida, no tiene justificación alguna. Podrá faltar dinero para
alimentarnos o para vivir pero no nos da derecho a usurpárselo a otro.
Debemos pensar que si atacamos, dejaremos secuelas difíciles de superar.
Es inevitable que cuando nuestros hijos salen estemos pendientes de su regreso y
si lo hacen por la noche realizamos actividades para que el tiempo transcurra
hasta escuchar la llave en la puerta, que nos anuncia su llegada a casa.
Quizás cuando lean estas líneas les suene a sobreprotección u obsesión, no
obstante es algo tan importante como la INSEGURIDAD, que día a día se vive en la
calle.
¡NO A LA VIOLENCIA!
¡SI A LA SEGURIDAD!
No es un slogan, es una realidad a la cual todos debemos comprometernos.
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Jueves 12 de Agosto de 2010
Tercera edad

Todo ser humano nace con una perspectiva:
progresar.
Este individuo nace, crece, desarrolla, estudia y comienza su actividad laboral.
En esta etapa realiza un nuevo aprendizaje, ya que la teoría que lleva no se
asemeja a la temática de la empresa a donde ingresa. Lo capacitan y a partir de
allí compite con el resto del personal para conservar su puesto. Es una lucha
constante para percibir un sueldo todos los meses y al cobrarlo pensar que
podría hacer con éste.
Así transcurre el tiempo algunos continúan en la misma empresa otros van
cambiando con la ilusión de ascender. Sin embargo de uno u otro modo todos
atraviesan la misma situación: recibir la notificación que ya están en
condiciones de jubilarse, ya cumplieron la edad para cesar en sus actividades
laborales. ¿Están preparados psicológicamente? ¿Cómo pasarán de una vida activa
a una vida pasiva? ¿Cómo será formar parte de la interminable fila del banco
para cobrar la jubilación? Para lo que se trabajó durante años, sin faltar, sin
llegar tarde, para obtener un buen legajo.
Remuneración que recibirán si los trámites fueron completados en tiempo y forma,
de lo contrario a esperar. No obstante será la hora de acortar gastos, dado que
los ingresos serán inferiores.
Probablemente tengan familia que los pueda ayudar, sin embargo no es digno haber
trabajado una vida para luego no poder mantenerse.
La tercera edad ha de ser un tiempo de privilegios, de satisfacciones y no de
privaciones.
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Jueves 05 de Agosto de 2010
Salud en el barrio

Si todos venimos de un mismo lugar, ¿por qué
no poseemos los mismos beneficios, si tenemos las mismas necesidades? Obviamente
que existen distintas clases sociales las que debemos aceptar. Admitiendo que
cada una de ellas recibirá atención médica donde se le adjudique. El ideal sería
que cada uno de esos lugares estuviese capacitado para brindar la atención
debida. Dispensarios, son salitas de barrio donde se lleva a cabo primeros
auxilios. ¿Poseen los medios para recibir al paciente y realizarlos? Se acude en
el momento de urgencia, de dónde se es derivado al hospital más cercano, ¿pero
en qué medio? Hospitales, ¿cuentan con aparatos para sacar una placa? ¿Tienen
a su alcance elementos indispensables como algodón, alcohol o desinfectantes?
Los pacientes se ven obligados a asistir a los hospitales en la madrugada para
obtener un número y con suerte ser atendidos, y si lo logran será a media mañana
o quizás por la tarde. Cuando se es trasladado al hospital, ¿la ambulancia llega
en el tiempo necesario? Obras sociales, son un lugar de privilegio, dado que
detrás existe un trabajo, tema que ya he mencionado. El número de clínicas
adheridas a este sistema disminuye día a día, al igual que los profesionales.
Por lo tanto nos aglomeramos en ellas y obtener un turno con un médico, al
margen de la urgencia que tengamos no es el deseado. Solicitar un médico a
domicilio puede tener una demora de dos a tres horas y no siempre estamos en
condiciones de concurrir por nuestros propios medios. Las pre-pagas son para
unos pocos, al igual que concurrir a un médico particular, dado que no todos
contamos con los recursos necesarios. La solución es modificar el sistema,
¿cómo lograrlo? Escapa a nuestras posibilidades, es tema de real importancia, el
que no se puede dejar al azar. Hablamos de una enfermedad, del dolor físico,
¿por qué padecerlo en vez de curarlo?
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28
de Mayo de 2010
Adolescencia: Transición

La adolescencia es una etapa inolvidable. Un cambio
brusco en la vida de los jóvenes y a la vez esperado.
Pasar de ser un niño a un adolescente no es fácil y
menos aún a un adulto.
Ellos sienten cambios en su vida y no encuentran el modo
de atravesarlos. Tal vez están ansiosos por asistir a
lugares desconocidos hasta el momento, que los
deslumbran por su música, por sus luces y sobre todo por
personas que los atraen. Se sienten independientes y a
la vez inseguros. Transitan por sensaciones hormonales
nuevas, las que por lo general les provoca timidez
compartir con sus padres. Se sienten acosados ya que sus
padres les hablan del tema y la gran mayoría no están
dispuestos a escuchar. Se tornan rebeldes ignorando
ellos mismo el por qué. Se sienten incomprendidos,
acostumbran a encerrarse en su cuarto y allí pasar
horas.
Los padres desean cuidarlos, sin darse cuenta que en su
afán de alivianarles el camino los asfixian,
convirtiendo la ayuda en sobreprotección. En vez de
permitirles que actúen con cierta libertad, como así
también criterio, de este modo crecerán. Los
adolescentes prefieren compartir sus experiencias con
amigos, ya que emplean un mismo lenguaje.
Desean estudiar y ser los mejores profesionales,
trabajar y lograr una exitosa empresa, practicar
deportes, viajar, pero a la vez sus ideas están algo
confusas. Desean concurrir con sus amigos a todos los
encuentros que organizan, están conectados la mayor
parte del día a internet, enviándose mensajes de texto
constantemente. Consideran que todo lo saben.
Pasan de un estado emocional a otro en cuestión de
minutos. Del encierro en su cuarto a la búsqueda de una
caricia o mimo de sus padres.
Adolescencia proviene de adolecer, todo aquel que
adolece, “padece”, de allí sus transformaciones de
ánimo. De todos modos es una experiencia que todos deben
atravesar acompañados por los adultos desde la
comprensión, el afecto, la tolerancia y logrando el
momento adecuado para intercambiar opiniones, dialogando
sobre el gran abanico de situaciones que se les
presentarán en la vida, para las que deben estar
preparados.
Hablamos de que adolecer es padecer, aún así siempre
tendrán gratos recuerdo de este cambio de vida, que con
el correr del tiempo se los transmitirán a sus hijos.
Más allá de los avances generacionales, las experiencias
siempre serán similares.
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Jueves 22
de Abril 2010
Vivencias

Siempre
me gustó la idea de acercarme a un “Hogar de niños”. Me
decidí y lo hice. Iba temerosa por no saber cómo me recibirían. Llegué
toque el timbre y me recibió una mujer, quien se
presentó como la directora. Me hizo pasar a un cuarto
pequeño, mantuvimos una charla, intercambiamos opiniones
y de inmediato se dejó ver su carácter autoritario. Me solicitó que aguardara allí, al poco tiempo me llamó
y pasamos a un amplio espacio, lleno de luz, donde se
destacaba una amplia cocina con varias hornallas, una
mesa larga acompañada por bancos del mismo estilo.
Recordé la cocina de mi abuela, muy cálida y humeante a
tostadas. Los niños y adolescentes fueron ingresando, cada uno con
una mirada diferente y un gesto muy especial. Esa tarde compartimos la merienda, algunos sonreían y
otros me observaban con un dejo de desconfianza. Al
terminar la merienda fuimos a sus cuartos, de a poco
comenzaron a conversar sobre sus gustos y actividades.
Transcurrió la hora y me retiré. Acordamos con la directora que me permitiría continuar
visitándolos. Seguí frecuentando el hogar, realizábamos
las tareas escolares y algunos juegos de mesa. Llegué una tarde y uno de los niños más pequeños, no
tenía quién lo lleve a la psicopedagoga. Me ofrecí para
hacerlo. Era una experiencia que no sabía cómo iba a
resultar. La directora preparó al niño con un aspecto deplorable,
un delantal totalmente roto, una mochila de arrastre sin
ruedas y la carita del niño con una mezcla de temor y
desconfianza. Evidentemente predominaban sus sensaciones
personales más que su vestimenta. Le pregunté a la
directora por qué lo preparaba así y me respondió que
era para que no abone boleto, le dije que podía hacerme
cargo del mismo. Partimos, en principio no fue fácil que el pequeño se me
acerque, gritaba, no me tomaba la mano y tampoco quería
subir al colectivo. Logré que lleguemos al consultorio
de la psicopedagoga casi a horario. Me presenté, tuvimos
una charla las dos solas, mientras el niño se entretenía
con juegos de mesa. Me puso al tanto sobre la situación del niño, y me dijo
que podía contar con su ayuda para lograr un
acercamiento a él. El pequeño tenía una familia muy dispersa; su mamá
transcurría sus días en una cárcel, su padre ausente y
su hermano mayor de paradero desconocido. El niño realizó su ejercitación y regresamos al hogar.
Él no paraba de quejarse, luego nos despedimos con un
“hasta mañana”. Para la salida siguiente conseguí ropa y una mochila,
pero la directora no lo tuvo en cuenta. En la calle por
momentos íbamos de la mano, o por el contrario el niño
manifestaba un enojo hacia la vida totalmente
justificado. La psicopedagoga le brindaba un amor incondicional, yo
le ofrecía todo mi afecto. Sin embargo, no sucedía lo
mismo con la directora del hogar, de quien se percibía
que no estaba preparada para desempeñar su cargo. Era evidente que el niño quería estar con su familia. Su
psicopedagoga, luego de obtener el permiso del hogar,
comenzó a contactarse con autoridades para lograr
ubicarla. El primer resultado fue ubicar la dirección de
su mamá. El reencuentro entre ambos no fue inmediato. Hubo que
atravesar trámites interminables, que no escapan a la
burocracia de nuestro país. Pasaron varios meses y con el niño continuábamos yendo a
las entrevistas con la psicopedagoga y entre ambas
logramos una red de contención, y siempre trabajábamos
en cómo preparar al pequeño para el tan anhelado
reencuentro. ¡Al fin el día llegó! El aviso lo recibió la psicopedagoga a través de un
sobre muy protocolar, dentro del mismo estaba el escrito
que otorgaba el permiso a la mamá del niño para
visitarlo dos veces por semana, y con la posibilidad de
que en un futuro los encuentros fuesen más frecuentes. Se le habló al pequeño, se le contó lo realizado hasta
el momento y lo que se había logrado, de una forma que
pudiera entenderlo. Sus ojos casi no se veían debido a
sus lágrimas. Llegó el día del encuentro, su mamá fue al hogar.
Pasaron una maravillosa e inolvidable tarde y con la
seguridad que continuarían viéndose siempre. El niño fue mejorando su desarrollo al sentir que podía
contar con su mamá.
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Jueves 11 de Noviembre de 2010
Mujer

En la actualidad la mujer ocupa un
papel preponderante. A la par del hombre ocupa puestos laborales destacados. Sin
embargo, para alcanzar ese lugar, ha tenido que esforzarse, estudiar, estar
actualizada. Tema que la beneficia incrementando su intelecto, no obstante la
conduce a un ritmo de vida más agitado.
Generalmente es más frecuente, que se le asigne el cargo de gerente a la figura
masculina, con la creencia de que ésta es más imponente.
Concepto quizás erróneo dado que una empresa se puede llevar a cabo desde la
confianza, seguridad, capacidad, reconocimiento hacia el otro. No importando si
es un hombre o una mujer quien lo realice.
Si bien la actividad laboral abarca una parte importante, en el día a día de la
mayoría de las mujeres, también destacamos el estudio. Este requiere una
determinada cantidad de horas para cumplir con lo solicitado y obtener un
título.
Las tareas de la casa, que no es poco decir, sino cuenta con ayuda para
realizarlas. El asistir a reuniones que forman parte del ámbito social.
Si es mamá los hijos reclamarán su presencia como es natural, dedicándoles su
tiempo para jugar, compartir tareas, asistir a reuniones escolares y todo lo
inherente al crecimiento de los pequeños. Aún siendo más grandes también la
requerirán para consultarla, para compartir una comida o para recibir un mimo,
cuando ellos lo consideren. Tarea que la mujer lleva adelante con amor, dado que
la enorgullece ser mamá.
La mujer debe estar preparada a los reclamos de la sociedad para subsistir, del
estudio tema que la gratifica, del marido en el caso de vivir en pareja o estar
casada, de los hijos si es mamá y en primer lugar de ella misma.
Si la mujer logra sentirse bien física y emocionalmente, realizar actividades de
su agrado tanto intelectuales como deportivas, tener una vida ordenada, estar
bien internamente, podrá desarrollar lo que la vida le depare con optimismo y
satisfacción.
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Martes 12 de Octubre de 2010
Primavera

La estación más esperada del año,
donde los jardines y los balcones con sus pinceladas de color alegran las
calles, al igual que los patios de las casas. El verde de las plantas tienen más
vida y las flores se transforman, en un arco iris. Los días comienzan a
alargarse tornándose más cálidos. Éstos transcurren hasta que llega el tan
anhelado día por los estudiantes, donde proyectan sus ilusiones, cómo será ese
día, a dónde irán, qué harán? ¡Día del estudiante!
Deciden puntos de encuentro y hacia allí parten. Se reúnen generalmente en
lugares al aire libre para disfrutar del mismo. Comienza con alegría, risas,
bromas, juegos, etc.
Disfrutan como nosotros en nuestros añorados picnics, donde no podía faltar el
mantel a cuadros blanco y rojo, éste era un clásico. Para estos jóvenes el
mantel no tiene importancia, comparten sus viandas, bailan, conversan,
desarrollándose un clima de tranquilidad. Sin embargo, de la nada surgen
diferencias, discusiones, corridas, agresiones, sin conocer el por qué, ¿qué los
motiva a este cambio?
Varias de ellos se sorprenden dado que no entienden de dónde proviene este
cambio tan brusco. Si la disputa comienza entre ellos o si se trata de un grupo
que se infiltró sin pedir permiso.
¡Nada justifica empañar esta fiesta!
A la vez intervienen los medios, quienes transmiten las secuencias de este día,
las preocupaciones se multiplican. Se intranquilizan los jóvenes no sabiendo qué
hacer, no tienen contención en ese instante. Como así también los padres que en
su mayoría se encuentran desarrollando sus actividades laborales. El nerviosismo
crece y la solución no llega. Esta situación tan lamentable por cierto, no sólo
se da en el día de la PRIMAVERA, podemos observar que en diferentes eventos se
repite, cualquiera sea la fecha.
¿Dónde quedó la seguridad, la protección? ¿Qué medidas se pueden tomar?
Los adolescentes no pueden permanecer en sus casas, es entendible que deseen
salir.
Si alguien está capacitado a responder estas preguntas y que la propuesta se
pueda concretar, que no sólo queden en una página, sería interesante recibirlas
y llevar a cabo un plan donde estemos rodeados de paz y tranquilidad.
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Miércoles 08 de Septiembre de 2010
Adicción:
tabaquismo
El cigarrillo ¿qué nos aporta?

Algunos comenzamos a consumirlo por
curiosidad, sin pensar qué estamos haciendo. Lo adoptamos por
ignorancia, decimos “si fulanito lo hace, ¿por qué yo no? Estamos
alterados debido a una situación particular, nos acercamos a él.
Estamos angustiados, encendemos uno. Nos sentimos solos, nos fracasa
un proyecto, atravesamos un mal momento; el primer deseo es fumar.
Sin embargo, no sólo en ocasiones
difíciles fumamos, sino también cuando recibimos una alegría, ante
un festejo o un logro. Creemos que es nuestro amigo.
Erróneamente pensamos que nos calma
la ansiedad, el nerviosismo, la angustia, la alegría, un logro, una
emoción. Descubrimos que en vez de apaciguar todas esas
percepciones, las aumenta.
A pesar de esta apreciación, llega un
momento en nuestra vida que el placer se transforma en malestar.
Sentimos cansancio, molestias en las piernas, en las manos, ya no
rendimos en nuestra vida deportiva, el correr un colectivo nos
agita, hasta nos provoca palpitaciones.
Nos prohibimos de disfrutar el
perfume de una flor, el aroma de una comida, de correr. No sólo nos
dañamos nosotros, sino a los que conviven con nosotros, los
convertimos en fumadores pasivos.
Encendemos inciensos, abrimos
ventanas, utilizamos perfumes, de todos modos, el ambiente está
impregnado. Nos decimos voy a fumar menos, voy a dejar, aún así
continuamos engañándonos. Nos sentimos marginados porque en espacios
cerrados nos prohíben fumar.
¿Es tan difícil tener la voluntad de
dejar esta adicción? No tomamos conciencia del mal que nos
producimos y del mal que hacemos a nuestro entorno.
¿Por qué no darnos la oportunidad de
dejar el cigarrillo y recibir el mejor de los regalos que únicamente
depende de nosotros? Ese regalo es la VIDA!!
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Domingo 11 de Julio de 2010
Desocupación

¡Trabajo! ¿Es la palabra prohibida, un logro imposible,
un anhelo soñado, la gran búsqueda, privilegio para una
minoría? Día a día la demanda aumenta y la oferta disminuye.
Realmente es alarmante que en un país tan tico sea una
meta inalcanzable pues para cada edad existe un
obstáculo. Se observan filas interminables por las calles de todas
las edades y sexo, y no precisamente a la espera de un
colectivo o para ingresar a un cine o teatro. Las exigencias aumentan. Para los chicos que recién se
han recibido del secundario el motivo es la falta de
experiencia. Si comenzaron el ciclo terciario el
requisito es ser profesional. De este modo se forma una
cadena sin fin. Para ocupar un puesto en una empresa
acuden cien personas, con la expectativa de cubrir un
único puesto publicado.. Los jóvenes eligieron una especialidad con gran ilusión,
transitándola con sacrificio, juntando las monedas para
obtener los apuntes, si la desarrollaron en la UBA,
lugar de privilegio, debieron esmerarse para aprobar
cada examen, el que no es un tema menor. Alcanzando los treinta o treinta y cinco años, se
complica aún más, cuando se atraviesa la barrera de los
cincuenta las perspectivas casi no existen. De no tener
estudio las probabilidades son un NO. Sin recursos se reducen erogaciones de primera
necesidad: la posibilidad de alimentarse, adquirir un
medicamento o quizás un abrigo para cubrirse del frío. ¡TRABAJO! No sólo es la solución a las exigencias de la
vida cotidiana, por sobre todos los puntos que podamos
mencionar, el trabajo dignifica, hace que el ser humano
se sienta útil, independiente, íntegro. De poseer una
familia brindarles alimentos, educación escolar,
vestimenta, disfrutar de una película y por qué no de
unas vacaciones. No son lujos, es lo que un individuo se merece. Se vive
en una sociedad donde no todos tienen igual poder
adquisitivo, sin embargo aquellos de escasos recursos se
merecen vivir y no subsistir.
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Miércoles 09 de Junio de 2010
Familia e hijos

Alguna vez imaginamos formar una
familia y cuando alcanzamos ese instante, pensamos que tendríamos
una pareja perfecta y traeríamos al mundo hijos maravillosos. “Hijos
maravillosos”, no lo pongo en duda ya que cada niño viene al mundo
con un don especial: el del AMOR.
Para el cual debemos estar
preparados. Desde nuestro corazón podemos brindarles lo mejor,
sostener ese don que los hace tiernos, sinceros, nobles y cariñosos.
Está en nosotros la educación que les proporcionamos, al igual que
el respeto.
Si logramos manejar estos códigos o
principios con nuestra pareja, estos niños transitarán el camino de
la felicidad y podrán transmitirlo a sus sucesores.
Debemos tener en cuenta que los niños
imitan todos nuestros actos, ya que para ellos somos sus referentes.
De pequeños no distinguen lo que está bien de lo que está mal, todo
lo absorben, está comprobado que a medida que crecen van copiando
nuestros modelos de vida, al margen de sus experiencias.
Al comienzo mencioné que soñábamos
con una pareja ideal, ésta puede darse o no. De suceder el hecho
lamentable de que la relación no fuera fructífera, es conveniente y
a la vez sano para nuestros hijos mantenerlos al margen y
preservarlos de todo altercado. Separar la relación de pareja con el
trato hacia ellos. Ser adultos para sortear las diferencias, sin
perjudicarlos, sin dañarlos.
Tomar la mejor decisión para cada uno
de nosotros y también para las criaturas. No temer “el qué dirán” y
por tal motivo continuar una relación enferma, que perjudique a cada
integrante de la familia.
Si bien soy la eterna soñadora de una
pareja estable, comprometida, armónica y con hijos felices, no me
parece justo por temor a que nos juzguen, saber afrontar el hecho
con responsabilidad, respeto y que resulte más sana para todos.
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Lunes 05
de Abril 2010
Enriquecimiento del alma y contención a los
sin techo, sin
trabajo ni educación

Foto
Pichicola.com
Dedicarles parte de nuestro tiempo a aquellos seres humanos que
transitan por la calle sin una meta, sin un futuro.
Quizás el pretexto
para acercarnos o para iniciar un diálogo fue una taza de té o
caldo, acompañado de algo dulce o un trozo de pan y de allí poder
obtener una sonrisa. Demostrarles que sólo pretendíamos intercambiar
ideas y pasar un tiempo agradable juntos.
Al percibir ellos que nos seguíamos
viendo semana a semana depositarían confianza en nosotros, y todo
sería más simple en cuanto al diálogo. Esto nos sucedió a un grupo
de padres, que pertenecíamos a una iglesia de barrio, donde una vez
por semana salíamos a recorrer plazas, estaciones de trenes y
entradas a hospitales. Detrás nuestro había una lista interminable
de personas, compuesta por papás, mamás y niños que preparaban los
alimentos alcanzados por los vecinos del barrio a la Parroquia, con
un amor impresionante para que los encuentros fuesen posibles.
Yo sólo fui una de las tantas caras
que se acercaban a esas personas que ya nos esperaban. En lo
personal recibí de ellos afecto, aprendí lo que es sentir frío,
calor, la sensación de la lluvia, y que se me cayeran las lágrimas
al despedirlos hasta la próxima semana.
Sé que me enriquecieron el corazón,
por la fuerza que tenían para vivir el día a día, sin saber dónde
pasarían la noche o si tendrían un lugar en el “tren blanco” para
llegar a sus barrios.
Siempre tuve la esperanza, y aún la
conservo, de encontrar una solución, ya que se merecen una vida
digna. |