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Viernes 14 de Octubre de 2011
Incondicional

Él siempre fue un
ser muy especial, de temperamento apagado, perfil bajo y de personalidad
introvertida, de carácter inestable, poco demostrativo, ocultando sus dolencias.
Desde pequeño estuvo rodeado de amigos, quienes lo apreciaban mucho, como así
también él sentía la responsabilidad de protegerlos.
Siempre fue muy compinche con su madre con quien compartía todo lo que le
sucedía, llegó su adolescencia, luego se transformó en hombre y aún se acercaba
a ella para conversar.
Atravesó diferentes experiencias hasta formar su propia familia, a partir de ese
instante comenzó a distanciarse lentamente de esa mujer. Obviamente es
entendible que al establecer su núcleo familiar se le dedica más tiempo, pasando
su primer familia a un segundo plano.
No obstante se puede permanecer en contacto por medio de un llamado o un simple
mensaje de texto. Tan sólo eran idas y venidas cada vez más espaciadas no dando
explicación de qué le sucedía.
Su madre intentaba dialogar con él sin obtener resultado alguno, querer
comprender qué había motivado tal situación, el silencio no sólo le impedía ver
a su hijo, quien se había alejado por decisión propia, sino también a su nieta.
Se encontraba privada de jugar con la pequeña, de verla crecer.
Aquella señora pensaba que si de ese modo su hijo era feliz, ella también lo
sería, sin embargo su sufrimiento no cesaba, para no perder contacto con la
menor que tanto quería, la llamaba por teléfono, al menos escuchaba su vocecita
e intercambiaba algunas palabras.
En principio se comunicaba dos veces por semana luego una, hasta que percibió
que la chiquita se sentía molesta, por lo tanto también perdió relación con
ella. Jamás se supo si ellos tres se reencontraron, sí estamos seguros que
aquella mujer continuó sus días esperando de modo incondicional a su hijo y a su
nieta. |
Viernes 07 de Octubre de 2011
Cáncer

Enfermedad que paraliza, su diagnóstico asusta, provoca nostalgia, depresión,
recibimos algo así como un shock, para redondear hace ruido. Nuestro entorno al
enterarse expresa palabras de aliento, sin tener la situación demasiado clara.
Considero que en principio
deberíamos calmarnos por más complejo que nos resulte, poner la mente en blanco,
determinar qué deseamos para nosotros. Debemos abandonar nuestra peor enemiga la
ansiedad, ella no nos conduce a nada. Aprender a controlarla, sino podemos
solos, solicitar ayuda, acercarnos a psicólogos que con gran facilidad sabrán de
qué estamos hablando.
Buscar opciones para mejorar nuestra calidad de vida, priorizar todo aquello que
nos diga nuestro médico al que deberemos tenerle confianza. Desarrollar vida al
aire libre dándonos la oportunidad de hacer deporte, el que más nos guste.
Podemos no tener recursos económicos para realizar actividades deportivas, no
obstante caminar es un buen ejercicio. Sin embargo contamos con un sin número de
lugares en donde los valores son adecuados y aún más gratuitos.
La alimentación ha de ser lo más sana posible: rica en verduras, frutas y todo
aquello que el profesional nos indique. Continuar con nuestras actividades
llevando una vida con total normalidad. No permitir que ningún pensamiento nos
paralice, ser consientes que el diagnóstico siempre puede mejorar, si sentimos
nostalgia o depresión escuchar música, temas alegres, ver una película que nos
levante el ánimo, reunirnos con familiares y amigos en donde la finalidad sea
despejarnos de nuestras dolencias, evitar esa sensación de shock o ruido que nos
perturba.
En el mes de la Lucha Mundial Contra El Cáncer De Mama salir adelante es una
realidad.
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Jueves 20 de Octubre de 2011
Modificar

A veces creemos
que actuamos de modo cordial, con simpatía y educación. No obstante no siempre
lo cumplimos, tiene mucho que ver con nuestros tiempos. Si es por la mañana todo
depende del tiempo que nos resta para llegar a nuestro trabajo y del humor con
el que amanecemos. Si es por la tarde se debe a que queremos llegar a casa para
realizar las tareas que nos restan para concluir el día, ni hablar si
desarrollamos actividades extra laborales.
No tenemos en cuenta que tal vez nuestro vecino necesite una palabra de aliento:
Un ¿qué tal cómo está? ¿Cómo le fue hoy? O quizás el encargado del edificio
tiene alguna consulta para hacernos, nuestro amigo espera nuestro llamado o un
familiar desea nuestra compañía.
Nos transformamos en seres egoístas sin darnos cuenta seguramente, la vida misma
nos lleva a esta vorágine, a la que no le podemos poner un freno. No pensamos en
que cada día es único, por lo tanto debemos disfrutarlo. Buscando el modo de
extraer todo lo positivo y lo que no es así elaborarlo como experiencia, la que
nos hará crecer.
Comprendamos que formamos parte de una sociedad en la que todos necesitamos del
otro, solos no somos más que un cuerpo vacío de amor. Ya sea en momentos
difíciles como en los que nos reconfortan debemos aprender a compartirlos.
Aún estamos a tiempo de MODIFICAR nuestros errores, ser mejores personas para
nosotros mismos como así también para todos aquellos que nos rodean. Sentiremos
una gran sensación de PAZ la que nos demostrará que estamos creciendo. |