Pocholo
y sus Pompas Mùltiples
“Pocholo
y sus pompas múltiples”, de Alfredo Megna, es una obra de teatro casi
lírica en su aspecto existencial, las infinitas representaciones del
deseo, lo que implica vivir sabiendo que una elección posibilita
múltiples desenlaces. Nestor Navarria sobre el escenario nos muestra
toda su destreza actoral, la puesta total de un cuerpo en todos sus
personajes: Tintín, Pocholo, “los de la marca”, Wanda y hasta Homero, su
gato compañero de toda la vida. Representando cada personaje o
haciéndonos creer sin dudar que existe alguno.
Lo maravilloso de Navarrio y su excelente actuación trasciende los
personajes mismos para, también recrear hasta el más mínimo detalle una
escenografía materialmente inexistente, como lo es la fábrica de soda,
el campo con el jacarandá, la bañadera con Wanda.
La obra lleva al máximo la fantasía más deseada de todo neurótico: que
no se pierdan las posibilidades.
En un mundo sin garantía, Tintín, como cualquiera de nosotros en la vida
real, debe tomar decisiones, decisiones que pueden alterar para siempre
su existencia, que es única, y único el tiempo, es por eso que Megna
trabaja sobre el deseo y su cumplimiento.
Ahora, bien, siguiendo a Lacán nos podemos preguntar: si el deseo es
insatisfecho por estructura: ¿hay un solo deseo o son muchos? La
pregunta y la respuesta que nos da “Pocholo y sus pompas múltiples”
tiene que ver con que hay un deseo que motoriza otros deseos, y que
pueden existir todos estos deseos y todos estos cumplimientos de deseo
al mismo tiempo en una sola existencia o en múltiples existencias
paralelas.
Navarria con su personaje de Tintín, nos presenta la posibilidad de las
posibilidades: vivir todo al mismo tiempo, sin ese terror neurótico de
experimentar la pérdida por haber elegido algo en particular. “Pocholo y
sus pompas múltiples” es la elección de la no elección o de todas las
elecciones, y es mostrada al público en todas sus facetas y de este modo
la actuación dinámica y eficazmente creíble de Navarria se vuelve
para los espectadores el punto exacto en donde todos pueden pensar en
sus propias decisiones, elecciones y deseos. Con un dejo melancólico
pero divertido a la vez, Tintín llama a la reflexión, casi como por
comparación en cuanto a cómo transcurre nuestra existencia.
Viernes 23:30 hs. Teatro Belisario – Av. Corrientes
1624 - Reservas: 4373 3465