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Hamlet x Hamlet
“Hamlet x Hamlet” de Marcelo Savignone se lleva todos los
aplausos, por la maravillosa puesta física e intelectual
en escena.
Un intenso y arduo entrenamiento corporal, vocal, y de
máscaras para representar a Hamlet, pero no cualquier
Hamlet, un Hamlet representado por el propio Hamlet, tal
la penetración del actor con el personaje. Y es esa
penetración la que el público vivencia a medida que
pasan los minutos.

Es interesante lo que nos propone Savignone con su
concepción, dirección e interpretación: si Hamlet es
para Lacán el paradigma del sujeto neurótico, en esta
obra teatral Hamlet multiplica su neurosis llevando al
extremo su obsesión por lograr los diferentes
personajes, queriendo lograr la perfección y alcanzar el
ideal que nunca llega, por eso es que el apasionamiento
actoral va creciendo junto con su mimetización por ser
el personaje.
Lacán dirá de Hamlet que, una vez evaluada la situación
sobre lo ocurrido con su padre, sufre porque se detiene
demasiado en el tiempo para comprender, y esto lo lleva
a la postergación infinita de pasar a la concreción, de
pasar a un acto donde se juegue con su ser.
Este “ser o no ser” que nos propone Savignone, es un
redoblar esa apuesta neurótica, con la originalidad de
que los personajes principales y no sólo Hamlet, al
pasar a ser representados por el actor parecen atravesar
el mismo sufrimiento, y no es que ellos también
posterguen su pasar al acto, es que al ser representados
por Hamlet algo de su neurosis los atraviesa.
Muchas veces se ha representado a Hamlet, pero esta obra
tiene la originalidad de que el actor junto con el
público, participan de este tiempo de creación del
personaje, donde se despiertan las mayores ansiedades, y
de ese tiempo de comprensión que tanto hace sufrir a
Hamlet y al público que termina enmarañado en los nudos
borromeos de la neurosis, que hace de lo simple,
difícil.
Para pasar al acto verdadero al neurótico le hace falta
tener la garantía de que lo que va a hacer es lo
correcto. Hamlet necesita tener esa garantía y piensa
una y mil veces todas las posibilidades que hay.
Lacán decía que toda la obra de Hamlet era un acting
out: una mostración de Hamlet donde el Otro está
incluido en el circuito. En “Hamlet x Hamlet” el lugar
del Otro, lo ocupa el espectador, que aporta su mirada
en cada acto, que sostiene el fantasma, por así decirlo
del personaje.
Marcelo Savignone nos muestra la excelencia de la
profesión del actor, involucrando cuerpo, intelecto, él
sólo en el escenario nos convoca a participar de la
confección de la criatura, del caos que se manifiesta en
el engendramiento del personaje, en las marañas
neuróticas llenas de posibilidades para representar a
Hamlet.
“Soy Hamlet de Dinamarca” esta afirmación que Lacán toma
como un punto central de recuperación del fantasma y la
identidad en el “Hamlet” de Shakespeare, también parece
indicar al público que el actor ha llegado por fin al
cúlmine, al acto verdadero e identitario de “Hamlet x
Hamlet” de Savignone.
Viernes y sábados a las 21.30 en
Belisario Club de Cultura: Corrientes 1624.
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