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Domingo 09 de Octubre de 2011
Antígona Furiosa
“Antígona furiosa”, de Griselda Gambaro, nos muestra desde otra perspectiva la
tragedia de Sófocles. Una visión moderna, irónica y trágica de una mujer que
está condenada al destino.
Antígona que se repite en tres mujeres: Mónica Driollet, Uki Cappellari y Sofía
Tizón, ecos de la tristeza y de la tragedia. Esta multiplicación brillante que
en cada actriz nos revela sus pensamientos acerca de todo lo que va sucediéndole
a la protagonista, que se defiende de las burlas, y a la vez que razona, invita
a reflexionar a los otros personajes sobre su situación.

En escena cinco actores que con ímpetu nos muestran la condena, el absurdo, la
insensatez, el amor y las consecuencias de un acto, el de Antígona: haber
decidido, en contra de su tío y rey de Tebas, Creonte, enterrar a su hermano
Polinices.
Si Edipo transgrede la ley “natural” (del incesto y parricidio) sin saberlo; su
hija, sabiendo, transgrede la ley “impuesta” por el rey, que decía que un
traidor a la patria (Polinices había armado un ejército en una tierra rival para
destronar a su propio hermano Eteocles) no podía ser enterrado.
Antígona comete un acto verdadero, dándole sepultura a su hermano, acto
verdadero que para Lacán tiene que ver con ir más allá de la ley, de la ética, y
que marca un antes y después en su vida, porque debido a este acto, la muchacha
es condenada por Creonte a ser enterrada viva.
A lo largo de la obra pensamos qué ética es la que importa más a Antígona: ¿la
del deber a la Patria? ¿La del deber de enterrar a su hermano? Recordemos que
para los griegos no enterrar a sus muertos era terrible, pues suponía (además de
que el cadáver estuviese expuesto a ser devorado de a poco por los anímales) que
el alma vagara por siempre. Nos habla de la imposibilidad de hacer un duelo por
parte de los familiares.
Es en este sentido, que la originalidad de “Antígona furiosa” es, entre otras
cosas, y a través de las voces en off de Estela de Carlotto (Presidenta de la
Asociación de las Abuelas de Plaza de Mayo), Andrea Romero Rendón (Fundación
María de los Ángeles, por la lucha contra la trata de personas) e Isabel Vázquez
(Presidenta Asociación Madres contra el paco y por la vida); plantearnos la
angustia y la injusticia, de no poder ejercer el derecho de enterrar a los
propios muertos, con el valor, que el rito funerario tiene para poder hacer el
duelo necesario.
Los personajes masculinos de la obra, interpretados por Gabriel Nicola y Antonio
Bax, yendo y viniendo al pasado y presente, nos hacen reflexionar de forma
novedosa y precisa todo lo que va aconteciendo en “Antígona furiosa”.
Antígona, fruto incestuoso de Edipo y Yocasta; mujer que ha sido lazarillo de su
padre ciego; que ha decidido enterrar a su hermano Polinices, enfrentando a su
tío Rey de Tebas, Creonte, es condenada a ser enterrada viva, y quedarse sin la
posibilidad de amar a Emón, y de ser madre, como lo había soñado.
Mandatos que aún hoy siguen presentes en la sociedad, ser esposa y madre, era su
sueño también, era lo que “tenía que ser”, siendo mujer.
“Antígona furiosa” es una obra de teatro que nos da la posibilidad de continuar
el debate sobre las leyes, justas e injustas, sobre la posibilidad de ejercer o
no, el derecho al rito funerario y duelo, y sobre cumplir los mandatos.
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