|
Butes
Autor:
Pascal Quignard
Editorial: Sexto piso
Representante en Argentina: Grupal distribuidora
ISBN: 978-84-96867-81-9
Páginas: 96
Precio: $ 115
Tres fueron los hombres que se enfrentaron al embrujo de las sirenas, esas
extrañas aves que atraían irremediablemente a los marineros con su canto:
Ulises, que tomó la precaución de hacerse atar de pies y manos al mástil de su
navío, escuchó y sobrevivió; Orfeo, que en la expedición de los Argonautas
vislumbró el mortal peligro de su música y lo neutralizó con las notas de su
cítara; y Butes, navegante y compañero del anterior en la misma aventura, que
sucumbió al hechizo y se arrojó de la nave.
Quignard rescata el acto de este personaje marginal de la mitología griega, 'un
olvidado del recuerdo del mundo', sin pretender jamás descifrarlo. Lo utiliza
como paradigma de la 'renuncia a la sociedad de los que hablan'. Mientras que
Ulises se las arregla para no renunciar a nada -consigue escuchar a las sirenas
y también regresar a casa-, Butes accede al gran silencio mediante una música
animal, que se opone a la bella mesura de la música órfica. En la misma línea de
Michelstaedter, Quignard plantea la dicotomía de elegir entre el salvaje
nihilismo del instante o la cómoda muerte por anquilosamiento a manos de las
formas sociales. En estos tiempos en los que hasta la propia disidencia está
definida como parte de la renovación del sistema, existen por fortuna, a manera
de respiro, algunos antiguos contemporáneos como Quignard, uno de los pocos
escritores más silenciosos que los demás, en páginas más mudas todavía.
Pasgal Quinard nació en una familia de gramáticos y de organistas. Cursó
estudios de filosofía en Nanterre con Immanuel Lèvinas, Jean-François Lyotard y
Paul Ricoeur. Comenzó una tesis sobre el estatuto del lenguaje en el pensamiento
de Henri Bergson, pero los acontecimientos de mayo de 1968 lo alejaron de la
filosofía y lo acercaron a la literatura. Entre sus inquietudes destaca entonces
su pasión por la música barroca y los textos de Lacan, Foucault o Derrida.
uignard trabajó para la editorial Gallimard desempeñando varios cargos. Recibió
el Premio de la Crítica en 1980 y el Premio Goncourt en 2002 por Las sombras
errantes. |