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Boca Juniors y
River Plate, es considerado el tercer mejor superclásico del mundo, después de
los de Real Madrid-Barcelona en España; y del Milan-Juventus en Italia.
Cuando Boca y River se enfrentan, el mundo se paraliza. Hasta aquellos hinchas
argentinos que no son de estos equipos, les apasiona el evento. Las calles de
Buenos Aires desiertas, los bares y restaurantes atestados de camisetas azules y
amarillas; y de blancos con bandas rojas.
Los medios internacionales, también realizan coberturas especiales con sus
corresponsales en Buenos Aires, y los turistas extranjeros con la boca abierta,
viendo todo el colorido que ofrecen los hinchas. Hasta las principales medidoras
de ratings analizan y ven el comportamiento de los programas. En caso del
"súper", no les alcanzan las máquinas para medir el nivel de audiencia, que
excede en aumento. Para el hincha de Boca, ¿quién no se acuerda el gol del Chapa
Suñé
en la finalísima de 1976 en cancha de Racing?. O, ¿ese gol de Maradona en la
Bombonera, cuando dejó a Fillol y a Tarantini revolcados en el barro en 1981?.
¿Y la de Palermo, quién volvía trás seis meses de lesión y con menos movilidad
que un muñeco Playmobil, puso el 3 a 0 en los cuartos de la Copa Libertadores
2000?.
Y para el de River, ¿Se acuerdan los dos goles del Beto Alonso con la famosa
pelota naranja en 1986?, ¿y de la famosa "vaselina" de Rojas?. ¿Y el de los dos
goles de River en el Monumental, el día que echaron a Miguel Angel Brindisi en
2004?.
Los superclásicos tuvieron esas historias que quedan por siempre en los
corazones de los hinchas, pero lamentablemente "Foro de Baires", te cuenta el
otro superclásico. Ese súper, que no tuvo ganadores ni perdedores. Tuvo
víctimas, luto, y tragedia.
Era el 23 de Junio de 1968, y el país por entonces, estaba gobernado por la
Junta Militar del General Juan Carlos Onganía. Ese día, se enfrentaban River y
Boca en el Estadio Monumental por el Campeonato Metropolitano de Primera
División. Por el lado de los "millonarios", buscaban los puntos para pelear el
torneo (NdeR: era la época de River de los 18 años sin títulos), mientras que
los de Boca, buscaban ganar por el honor del clásico. En la previa del partido,
los jugadores "Xeneizes", hablaban sobre quién le quitaría la gorra de la buena
suerte a Amadeo Carrizo, y el indicado fué Ángel Clemente Rojas, conocido como
"Rojitas", o "cinturita de oro". Cuando los jugadores de River posaban para los
fotógrafos, aparecía Rojitas por detrás, y le quitaba la gorra a Don Amadeo. El
clásico se empezó a calentar.
El partido no mostró ningun signo de que alguno de los dos, busquen los puntos.
Tal es así que el arquero millonario,
irónicamente, se sentó a la par de uno de los postes, para observar el
encuentro. Era la hora de ir a casa. Los dispositivos de seguridad, dicen que
cuando los hinchas visitantes salen del estadio, los locales deben permanecer en
sus
lugares por 45 minutos. En estos partidos, un poco más. Los simpatizantes de
Boca, salían por la puerta de la tribuna
Centenario que da a la Avenida Presidente Figueroa Alcorta. Esa puerta, era la
número 12. Los primeros hinchas en salir, se encontraron con que las puertas
metálicas tipo tijera, estaban cerradas. Los que venían de más arriba, no se
dieron cuenta de la puerta, y siguieron bajando. Los que venían más arriba, y
así fué, y para cuando la gente se amontonaba cada vez más, la presión humana
iba en aumento y de allí, la tragedia. Desmayos, asfixia, sangre, horror, y
muerte, fueron el cóctel de una desconcentración de personas, a una desgracia
sin suerte. Luego la desesperación.
La gente dentro de las escaleras pidiendo auxilio, corridas, la Policía tratando
de abrir las puertas y tratar de socorrer a los heridos y tranquilizar a los
otros. Minutos más tarde, las ambulancias municipales, llegaban al estadio,
tratando de llevar lo más rápido posible a las víctimas, los patrulleros
colaborando en el traslado, y los hospitales se convirtieron en cuestión de
minutos, en gran concentración de gente tanto para averiguación de heridos, como
donantes de sangre. Las comisarías y en especial la 33° quien tenía jurisdicción
en la zona del desastre en aquella época, sirvió como centro de
información de heridos, pero también de manera lamentable, de morgue, ya que la
judicial, estaba completa.
Aquella noche del 23 de junio, fue interminable. Todo Buenos Aires se movilizó
en los distintos puntos de emergencias, las radios informando el minuto a minuto
de ese horror, una sociedad más que conmocionada. En el epicentro de la
catástrofe, aún se observaba los zapatos bañados en sangre. Lo más impresionante
de ésto, es que los calzados corresponden en su gran mayoría, por menores de
edad.
"Foro de Baires", hizo una investigación al respecto, y las victimas oscilaban
entre los 13 y 35 años de edad, con un promedio de 19. Los números que
registraron tanto la Morgue Judicial como la Policía Federal, eran de 70, pero
días más tarde, se confirmaba la víctima número 71. Cuando se "normalizo" el
tema, llegaba la hora de las responsabilidades.
Alberto Jacinto Armando, presidente de Boca, responsabilizó al Club Atlético
River Plate por que sus empleados, se olvidaron de abrir las puertas a la hora
de finalización del encuentro. Por su parte River, buscó responsabilidad en la
Asociación del Fútbol Argentino (AFA), y la AFA ¿A quién responsabilizó?. A la
entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, por que allí, debían estar
los inspectores municipales. Muchos de ellos, llegaron a echarles la culpa al
Gobierno Nacional, por una represión policial, ¿la hubo?. Pero los familiares,
responsabilizaron a todos por éste hecho. Tal es así, que dos mujeres,
decidieron iniciarles acciones legales a River y éstos, debieron pagarle u$s 50
mil a cada uno (14 millones m$n) (NdeR: m$n Moneda Nacional). El dinero de la
recaudación de aquél superclásico, de todos los partidos de esa fecha, y las de
los Torneos de Ascenso, fué para indemnizar a los familiares y amigos de las
víctimas, y de aquellas personas que se presentaron de manera espontánea a
reconocer los cuerpos.
El hecho desde el punto de vista judicial, quedó sin efecto un año más tarde, y
el caso "archivado". Años más tarde, sucedió un hecho casi similar al de la
Puerta 12. Ocurrió en 1985, cuando los equipos Juventus de Italia y Liverpool de
Inglaterra, disputaban la final de la Copa Europea de Campeones (actual
Champions League), en Bruselas, Bélgica.Un hecho con incidentes, derivó en una
avalancha humana, que causó la muerte de 39 personas, 34 de ellas Italianos, 2
Belgas, 2 Franceses, y 1 Británico. Y en lo que se refiere a lo judicial, la
Unión Europea de Fútbol (UEFA), indemnizó a los familiares de las víctimas, e
inhabilitó por diez años a los equipos ingleses de participar de competiciones
del viejo continente. El hecho aún se lo conoce cómo "La Tragedia del Estadio
Heysel".
El 23 de junio de 2011, se cumplirán 43 años de una de las tragedias que
conmovió a la opinión pública de la época, y una de las más tristes del fútbol
argentino. 71 hinchas de fútbol, fueron a ver una fiesta deportiva, y murieron
en las escaleras de la Puerta 12, hoy Puerta L del Estadio Monumental de Núñez
por muchas preguntas. ¿Por accidente?. ¿Por negligencia?. ¿Por asesinato?.
Sólo ellos supieron que pasó, y con un caso en la nada, todavía no descansan en
paz.

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