Heroínas del Ayer

 por Ana Leguìsamo Rameau.

 

Foto: EPNM

Muchas mujeres, a lo largo de la historia, han querido adjudicarse el título de heroínas. Otras, con suma humildad, forjaron un sendero de sencillez y dedicación posicionándose en el camino eterno del reconocimiento. Por cierto, no nos concierne la biografía de aquellas que, interesadas, se esforzaron por permanecer en las páginas de los libros relevantes. A mi entender, vale la trayectoria de las heroínas que llanamente se rindieron es pos de un servicio. Tal es el caso, si nos remontamos a los años de otrora, de Manuela Pedraza. A ciencia cierta, no se saben exactamente concretos detalles de su vida como así tampoco la fecha de nacimiento. Se conoce que Manuela Pedraza nació en Tucumán. Mujer aguerrida y patriota, luchó junto a su marido durante las invasiones inglesas en Agosto de 1806. La llamaban “la tucumanesa” y combatió en el Batallón de Patricios fusilando a los enemigos ingleses. Cuenta la anécdota que fue precisamente el 11 de Agosto cuando, el marido de Manuela, fue herido de bala por los soldados sajones entonces, ella, preparó el fusil y mató a los usurpadores. No contenta con ello, persiguió a otros invasores que apuntaban, y les dio muerte segura con su arma ensangrentada. Al finalizar el combate Santiago de Liners la condecoró con el grado de Alférez y un sueldo fijo. Posteriormente la integró al Batallón de Patricios con reconocimientos y honores,
Paralelo a las calles Juana de Azurduy y Campos Salles, se desplaza una bella calle llamada Manuela Pedraza, en honor a la mujer que falleció algún día, en una fecha especial que también se desconoce, un día remoto y en la mayor de las pobrezas argentinas.
La pobreza también guarda su antítesis si pensamos que en la paqueta zona de Puerto Madero una de las calles principales lleva el nombre de Alicia Moreau de Justo. Precisamente Alicia Moreau de Justo no era una señora abocada al mundo de las joyas. No se bautizó la calle en honor a sus riquezas si no a la ardua tarea que inspiró a través de su larga trayectoria.
Alicia Moreau de Justo fue una mujer política. Obtuvo el título de médica. Fue militante del socialismo y del movimiento de liberación femenina. Escritora, periodista y luchadora por los derechos humanos nació en Londres y fue hija de padres franceses. Vino a Buenos Aires y en 1914 egresó de la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires. Fue Allí donde comprobó que la mayoría de las enfermedades nacían de la miseria de los trabajadores como parte de un sistema injusto. Sensibilizada por la causa y el efecto de los pobres se alió con los movimientos obreros. Trabajó en pos de los más necesitados impartiendo cursos y enseñanzas totalmente gratuitas.
Alicia Moreau de Justo estaba casada con Juan B. Justo.
Las paradojas de la vida nos ponen frente a frente a dos mujeres incansablemente luchadoras. Manuela Pedraza, quien luchó en contra de los ingleses bregando por la vida de su esposo y de la Argentina. Fue triunfadora de una época pero cayó en el olvido de la miseria más magra e injusta de todos los tiempos. Del otro lado, Alicia Moreau de Justo, una inglesa (en posición diferente de los invasores de la época de la “tucumanesa”) que apostó al pueblo argentino y se rindió a favor de los pobres condenados por un régimen social injusto. Una mujer inmensamente luchadora que falleció a los 101 años.
Manuela Pedraza, argentina, y Alicia Moreau de Justo, inglesa. Más allá de batallas y guerras, los tiempos cambiaron. La sangre derramada en territorio argentino se perdió en las calles de tierra o cemento. Tal vez en el barrio de Núñez o Puerto Madero. Hubo argentinos e ingleses que se debatieron a muerte pero también hubo dos mujeres con sus mismos orígenes que fueron amadas y respetadas. Una luchó con fusil, la otra con la palabra pero ambas en son de un país mejor.