El Gato negro

por Lis Anselmi

lisanselmi@yahoo.com.ar

20 de Febrero 2010

¿El Gato Negro es una empresa familiar?

Sí, y yo pertenezco a la tercera generación, mis hijos son la cuarta y ya nació la quinta. El tema de la trasmisión de las empresas familiares no es algo fácil y no existe una fórmula para estas transferencias, pero hasta ahora se ha ido sosteniendo.

 

¿Cuándo comienza la historia del gato Negro?

En 1926, en ese entonces se llamaba La Martinica y estaba en un local cercano. Se vendían especias porque su fundador, Victoriano López Robledo, trabajaba en una compañía inglesa que comercializaba especias por todo el mundo, conoció a una argentina, se radicó aquí y comenzó un negocio de especias más pequeño en el otro local, hasta que éste se desocupó.

 

¿Qué había antes en este local?

Funcionaba una casa de reparación de máquinas de coser que tenía esa mampara que hoy se ve al fondo del local, entonces él hizo construir todos los muebles reproduciendo el diseño de esa mampara.

 

¿Cuándo se inauguró?

No sabemos la fecha exacta pero fue en 1928 porque tenemos registros de habilitación de esa época. Fue cuando comenzó a llamarse El Gato Negro.

¿Por qué ese nombre?

Eso también tiene una historia, él frecuentaba un café en Madrid que queda cerca de la Casa de Alcalá y que está pegado al Teatro de la Comedia, en la Calle del Príncipe. Era un café muy famoso, frecuentado por literatos, donde se realizaban tertulias, y se llamaba El Gato Negro. Pero este local en ese entonces no era un café sino una tienda de especias, pero él igual le puso El Gato Negro, no sé si alguna vez habrá imaginado que un día iba a ser un café.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Foto: Lis Anselmi para Foro de Baires Digital

 

 

 

¿En qué año ocurrió eso?

Eso fue a fines de los 60, y el negocio empezó a crecer y crecer. El murió en el 78, en Suiza. Estaba en su tercer matrimonio, entonces quedaron tres herederas y su único hijo, mi hermano, fue un proceso complicado pero como dicen, los gatos tienen siete vidas y el Gato Negro sobrevivió a todos esos avatares. En todo ese período se produjeron muchos cambios culturales en el comercio, comienza la época de los hipermercados, la gente deja de venir al centro para hacer las compras como era la costumbre, todo cambió y el negocio lo fue sintiendo. Y parece que la historia se repite porque yo quedé viudo en el año 95, con tres hijos, y decidí abandonar mi profesión que es la maquinaria de construcción y dedicarme estrictamente al Gato Negro. En el 98 decidimos abrir el café porque necesitábamos ampliar la oferta, además teníamos raíces muy fuertes con el café y el té, desde que se abrió este negocio, hace más de ochenta años, tostábamos el café.

 

Sólo faltaba servirlo.

Exactamente, y también teníamos una gran variedad de té, y así se logró lo que hoy tenemos, el Gato Negro está muy identificado como café además de como casa de especias. No me animaría a decir que fue la tercera fundación, pero le dio una nueva vida, el café lo repotenció.

 

 

El Gato Negro: Corrientes 1669 - C.A.B.A.

 

Foto: Lis Anselmi para Foro de Baires Digital

Foto: Lis Anselmi para Foro de Baires Digital

Foto: Lis Anselmi para Foro de Baires Digital

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¿Y el café cuando empieza?

En 1998, hasta entonces era una tienda de especias, de alimentos finos. El habilitó a los empleados así que cuando se enfermó fueron ellos los que continuaron manejando el negocio, hasta que uno de ellos, que tenía mucha capacidad, falleció, acá mismo, sufrió un infarto junto a la tostadora de café. Su único hijo, Benigno Andrés López Robledo, que era ingeniero, un industrial muy exitoso, ante esa situación dejó todo y se instaló en el Gato Negro, de esa época yo ya fui testigo. Se puede decir que él refundó El Gato Negro, porque se estaba volviendo casi un almacén de barrio y él cambió todo, hizo las mezclas de especias, el diseño de los frascos y sacó toda la mercadería que no le interesaba. Le dio al negocio un perfil bien definido, con especias, productos gourmet, que en esa época ni se los llamaba así.